martes, 29 de mayo de 2007

que se desmayan

Fue en el puente. Yo te miraba mirándome y nos veía.
Con ese imperceptible espacio entre el abismo y la nada.
Entre flores que no marchitan que se desmayan,
creí caer en ese espacio que te separa.

jueves, 22 de marzo de 2007

el sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos

Desoladamente desgarrada en el corazón escucho el canto de la más pura alegría.
A. Pizarnik

una lila

proyectas tu silencio como un muro
y mis vacíos pensados lo envuelven

aún no se oye nada
nada se ve

sólo un muro envuelto en vacío
y en el suelo, una lila.

miércoles, 21 de marzo de 2007

miércoles, 14 de marzo de 2007

historias


Es difícil comprender (imposible ver o tocar) la delgadísima línea que separa la felicidad de la tristeza más absoluta. También puede tratarse de una característica esquizoide, pero entre abarcarlo todo y sentir ese mismo volumen en negativo y concentrado en el pecho a veces pasan minutos.

El desorden. La falta de método o mesura para vivir y para todo. Avanzar por impulsos y trompicones de pasión a veces no te permite esquivar los baches: por falta de reflexión, de prudencia, de seso.

Revolotean las historias pasadas, presentes, futuras imaginadas (deseadas o temidas o simplemente inventadas a placer por diversión) como pájaros que recorren en órbitas los alrededores de una cabeza de cómic. Las historias que revolotean no cuajan, no encajan. Anidan en escenarios pasados, presentes y futuros imaginados (o reales) y adquieren a veces una autonomía que sobrepasa y no hay quien se deshaga de ellas. Se te abrazan como niñas perdidas y hay que desprenderse del corazón para echarlas a la calle. A que se pierdan de nuevo y se agarren a otro con más capacidad de seguir adelante con ellas a cuestas. Yo me declaro incapaz, lo admito. Y no me imagino el día que pasee por las calles pegando carteles de SE BUSCA para tratar de recuperar a una de las historias que eché a la calle. Es posible que alguna de las que involuntariamente se me escaparon la encuentre alguien más sensato. Menos volátil y más definido. Más apegado a sus propias historias. Con más memoria para no olvidar que son suyas.

Y así. De la felicidad empapada de brazos abiertos para vivir al máximo, envuelta en mil historias que me hacen volar (tienen alas algunas, olvidaba comentar), paso a la más intensa melancolía al no lograr desprenderme de las pequeñas historias con las que me atormento, o al recordar cómo dejé ir a algunas que debieron haber crecido a mi lado.

misma calle, otros tiempos


Escribo en gris para no matar la continuidad, pero hace un sol que raja las piedras.

Armada de ánimos. cargada de razones y estallando de ganas. El tiempo no abarca todo lo que cabe en un instante de ambición... hay tanto que hacer!!